Yo escucho, ¿Y tú?
Acabo de leer un blog muy interesante.
En el se ensalza la virtud del sabio por lo que escucha y no por lo que dice.
Cuanta razón tiene el creador de esas palabras.
Quién bien sepa escuchar, bien sabrá hablar.
¿Qué pasa cuando no los contertulios no saben escuchar? Pues ruido. Algarabía popular. Nadie se escucha, se habla de cosas incoherentes.
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Contertulio 1: "Que día más bueno hace"
Contertulio 2: "Pues sí, los saltamontes son verdes"
C1: ¿Que tal te fue hoy en el trabajo?
C2: La verdad es que no lo sé, creo que fue el camaleón el que se lo comió!
C1: Pues yo tuve bastante trabajo, no salí hasta las once.
C2: Ya veo, es que se escapó de la jaula y se empezó a comer todo lo que encontró a su paso
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Por eso, amigos, perdamos unos minutos en escuchar a nuestro interlocutor, aprendamos lo que tiene que decir, incorporemos sus razonamientos a los nuestros. Se puede aprender de todos, aún cuando no compartamos sus aseveraciones, si escuchamos bien, podemos criticarlas, en caso contrario no estamos en condiciones para decir nada.
Hablar por hablar. Pensar por pensar.
Palabras que se las lleva el viento.
Viento que puede con todo,
menos con palabras que son escuchadas.
Escuchemos. Hablemos.

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